La primera vez
jueves, 30 de agosto de 2007
Un atentado bien hecho y que no tuvo un final feliz
Pienso en ir a por un café, pero de pronto surgió en mí un deseo irrefrenable de escribir respecto a lo anterior. ¿Cuál fue el error que hizo que el artefacto fallara y no borrara del mapa a ese programa, sus animadores, y quizás también a su público?
En "Vértigo" se resume lo peor de nuestra televisión. Partiendo por un animador como Luchito Jara, con esa simpatía y sonrisa siempre impostada, y esa eterna lucha entre el cantante y el animador. ¿Alguien podría ser animado por alguien como él?.
Por otro lado, ese tal Alvarito Salas. Un humorista correcto y que de tanto en tanto saca carcajadas, pero que en televisión tiene tanto ángel como los Pujillay, Claudio Showman o Sergio Feito. Además que anduvo nueve años con la Tatiana Merino y cuando lo pillaron ni siquiera le dio las gracias. Eso no es de caballeros.
En fin, para otra oportunidad sugiero que depositen artefactos explosivos en S.Q.P., Invasión, Rojo, Call TV, Intrusos en el espectáculo o El Baile.
Sólo para que muchos de nosotros tengamos una alegría.
martes, 28 de agosto de 2007
Crítica de TV: 24

Género: Acción/Drama.
Director: Jon Cassar.
Elenco: Kiefer Sutherland, D. B. Woodside, James Morrison, Mary Lynn Rajskub.
Canal: Fox.
En su sexta temporada en Chile (ya finalizada en Estados Unidos), "24" (Joel Surnow/Robert Cochrane) mantiene la estructura que la ha transformado en una serie si no de culto, al menos con hordas de seguidores. Estados Unidos de rodillas luego de una serie de trágicos atentados en sus principales ciudades, el Presidente Wayne Palmer (D. B. Woodside) -hermano del recordado ex Presidente David Palmer- que se debate entre sus "halcones" y moderados ante la disyuntiva de atosigar a la comunidad musulmana americana para dar con el o los responsables de la masacre. Y por supuesto, la aparición del infalible Jack Bauer (Kiefer Sutherland), el agente de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles que providencialmente es salvado, tras dos años de torturas, de las garras de la inteligencia china ante la indeclinable petición de los autores de los atentados de pedir su vida para detener el complot.
Y aunque la progresión dramática en esta sexta entrega no alcanza las cumbres de la anterior, lo que hizo a la serie acreedora de cinco premios Emmy en la edición 2006, entre ellos a mejor actor dramático y dirección, la suma de elementos persiste en un resultado de acción y adrenalina difícil de encontrar en la televisión actual. Si bien es cierto ya no están los personajes fundacionales de la serie, paulatinamente los antiguos secundarios han ido empoderándose de una trama que este año se autodenominó "A muerte", reflotando los más oscuros temores de los fanáticos.
¿Será esta la temporada donde muere Jack Bauer? Tranquilos, que según reportes de la prensa extranjera Kiefer Sutherland habría firmado al menos para tres temporadas más y no se descarta una película. La vida maldita de la estrella de la serie, que lleva a una muerte indefectible a todo quien con él se relaciona, aún no da para la suya propia.
Y es que los guionistas, a diferencia de los de TVN, manejan mejor los códigos del formato, y si no optaron por matar al héroe (o asesino en serie, en el caso de TVN) en la primera entrega, lo han hecho vivir hasta la actualidad. A duras penas, pero vivo al fin.
Nótese que ya no aparece al comienzo de cada capítulo la leyenda "los eventos ocurren en tiempo real". Es más, ya ni siquiera era necesario. Porque el frescor del reloj en pantalla y los 24 capítulos que dan a cada temporada el esquema de un día en la atribulada sociedad norteamericana (porque, seamos sinceros, lo que se muestra es una sociedad enferma y perseguida por sus peores temores), siguen siendo más que suficientes para seguir escudriñando en una interesante serie, con un sentido de urgencia que, bien lo saben sus seguidores, le otorgan un sello único y que, por más que se intenten pobres y desafortunadas copias, no le llegan ni a los talones al original.
jueves, 23 de agosto de 2007
La envidia vino de...Argentina

Paradojalmente, la envidia esta vez vino allende Los Andes. Claudio Borghi, uno de los técnicos más exitosos en los últimos años de nuestro siempre modesto fútbol, alzó la voz para decir que los medios de comunicación estaban obnuvilados o deslumbrados ante el flamante técnico de la selección chilena, Marcelo Bielsa.
Resulta que Bielsa, un estudioso y fanático de la perfección en el fútbol, estima que para lograr resultados hay que tratar a esta actividad como una ciencia multidisciplinaria y acercar elementos que, por lo menos en Chile, nunca antes se habían visto. Asiduo de estadios, canchas, videos y conversaciones cargadas de pelotas, nunca por estos lados se ha visto a un entrenador tan imbuido de su trabajo.
Lo de Borghi no debe asombrar tanto, ya que hasta hace no mucho la prensa deportiva lo había instalado en una especie de altar. Pero hoy sus conferencias no se llenan de periodistas ávidos de saber qué pasa por su cabeza o cuál será el club de su próximo arribo fallido.
Eso sí, la pléyade de técnicos nacionales que siguió a Borghi no deja de asombrar. Todos, sin distinción de escuelas, salieron a apoyar sus palabras, señalando que era una "falta de respeto" que se pretenda decir que, ahora que está Bielsa a cargo de la Roja, por fin existe disciplina y rigurosidad.
¿Acaso alguien se atrevería a decir que bajo la era Acosta había disciplina? Si han sido los mismos seleccionados quienes han dado muestras a la prensa de la sorpresa y agrado que les significa la nueva modalidad que Bielsa ha implantado en su trabajo.
Que lo importante no es este reciente resentimiento de la dirigencia técnica nacional. Lo que verdaderamente importa es que, de una vez por todas, la selección chilena salga a hacerle daño a alguien y que los goles vuelvan a gritarse en el Nacional y en cualquier otro estadio.
Por un asunto de sanidad mental básico, los técnicos nacionales deberían callar, dejarse de añiñadas y entender que sólo trabajando de mejor manera los resultados van a llegar.
¿Cuál es, a tu juicio, la mejor etapa de la música?
Hace unos días atrás, visitando serefranco.blogspot.com, el blog de mi amigo, colega y ex compañero de universidad Franco Ferreira -alter ego de Joel Umaña-. respondí en una encuesta que, según mi humilde opinión, la mejor etapa de la música había sido la década del 70-80.Habían varias opciones. Y aunque estuve a punto de optar por los 50-60, definitivamente me quedé con la ya mencionada por una cosa de gusto personal. Una de las bandas que brilló en aquel decenio, los británicos "The Smiths", fueron a mi juicio una piedra angular de lo mejor del britpop actual y del rock que siguió a aquella época.
Y aunque ya no existen como tal, dicha banda dio paso a una exitosa y excelente carrera solista de Morrissey, quien ha visitado en dos oportunidades nuestro país. Tuve oportunidad de asistir a su segundo recital, el 4 de noviembre de 2004, en el marco del festival SUE realizado en el lejano y frío San Carlos de Apoquindo. Ahí, pude ver uno de los mejores recitales a los que haya asistido, escuchando a un tipo reconciliado con sus mejores canciones, y que sin más nos otorgó el placer de escuchar, por ejemplo, "Everyday is like sunday", o la enorme "There is a light that never goes out".
Para alguien conocedor de la lírica de Morrissey, sabrá distinguir que esos dos temas forman parte de la más exquisita historia musical de aquella época, y sin duda alguna entraron por la puerta ancha de la banda sonora del rock de todos los tiempos.
Podría perfectamente haber elegido la década anterior, donde vio la luz el fenómeno de Elvis Presley, el más grande entre los grandes, y de quien todo buen frontman ha tomado alguna pose, muletilla o peinado, hasta nuestros días.
Aunque se minimice su talento colgándole motes como homosexual o misógino, lo cierto es que Morrissey es el amigo que ya ha venido dos veces a mostrarnos por qué sigue vigente.
No como las "lumbreras" de los 80-90, que ni siquiera saben que existimos y a los que hay que ir a ver, como en la peor época de nuestro país, a Argentina o Brasil.
Lo único malo de la época que voté pasa por la etapa más local. Si bien es cierto hubo muchas y muy buenas bandas tanto en Chile como en los países vecinos, lamentablemente alguien en los medios de comunicación dio cabida a bazofias como Virus o GIT, entre tantas otras.
Porque escuchar a GIT en Martes 13, en plena dictadura, no era lo más edificante.
Tampoco para los que ya pasaron los 35 o 40 años, que terminaban sobreexpuestos a Virus en aquellas extrañas reuniones llamadas fiestas "de toque a toque". Porque por más que nuestros padres intenten hasta el hartazgo blindar de una especie de aura de heroísmo aquellas reuniones, a mí no me engañan.
Adopta una palabra, por favor...
"Palabras que se están muriendo... ¡a conservarlas!
Los senadores Nelson Ávila y Juan Antonio Coloma se unieron a una campaña internacional para salvar palabras del idioma español consideradas "en peligro de extinción". Así, los legisladores se sumaron a la campaña "Apadrina una palabra", organizada en España por la Escuela de Escritores.
Coloma adoptó "gaznápiro", que significa simplón, torpe, y que el legislador calificó como una "palabra gráfica, bonita y fuerte". Además, apadrinó "damajuana", que da cuenta de un recipiente de vidrio forrado con mimbre.
Ávila, famoso por sus doctos e irónicos discursos, adoptó "piscolabis", que significa pequeña cantidad de comida que se toma entre horas, y "retrete", que hace referencia a un aposento dotado de las instalaciones necesarias para orinar y defecar. Me parece que, después de mucho tiempo, nuestros legisladores han acordado una plausible iniciativa. Por ello, me sumo y los invito a seguirla, ya que el lenguaje es la viga maestra de eso tan maravilloso que es el acto comunicativo. El lenguaje nos permite designar, retratar e incluso crear realidades, y otro gallo cantaría para el cine, el teatro, el amor y la música, por citar algunos ejemplos, sin él".
Yo por mi parte, quiero adoptar la palabra "bazofia". Según la Real Academia de la Lengua Española, dícese de la "(1) mezcla de heces, sobras o desechos de comida; (2) cosa soez, sucia y despreciable y; (3) comida poco apetitosa.
Nuestro Chile está lleno de bazofias, querámoslo o no. Y aunque nos duela reconocerlo, a veces es necesario elegir entre la menor bazofia que se nos presenta.
Ahora ustedes adopten su palabra y hagan del español la lengua generosa en vocablos que nunca debimos dejar de utilizar.
Exijo una explicación

miércoles, 13 de junio de 2007
In Memorian

Como es de público conocimiento, aquella joya de la pantalla chica denominada "Mekano" acaba de dejarnos. Atrás quedan horas y horas de eróticos contorneos y lacrimógenas historias del querido "Team" nacido bajo el alero de Mega, en las que la vida, amoríos y vivencias de estos chicos mantuvieron a un país entero frente al televisor de tarde en tarde.
Una vez cumplidos los diez años, "Mekano" no va más. Ni siquiera ese Marlon Brando de las tablas nacionales, como Juan Pablo Sáez, fue capaz de insuflar el oxígeno necesario a este experimento televisivo para continuar por la senda de los ritmos extraídos de raíz extranjera, que en buenahora vinieron a dinamizar un mercado discográfico casi moribundo.
Salud por el fin de esa trinchera de la intelectualidad y que no brille para ellos la luz de la eternidad.
